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Humanidades filosofó sobre el ocio y el tiempo libre

Este año se conmemora un siglo del nacimiento del japonés, Akio Morita, fundador de Sony. Marca mundialmente conocida por crear electrónica de consumo: audio, video, fotografía, videojuegos, etcétera. Constantemente buscamos momentos para hacer lo que nos gusta y hoy -con el coronavirus- esa necesidad es aún más evidente. ¿Qué valor filosófico tiene el ocio?

Para responder a esta pregunta, el Instituto de Humanidades de la Facultad de Gobierno organizó la charla: “La filosofía del ocio y el tiempo libre”. El expositor fue Leopoldo Márquez, PhD en Filosofía Contemporánea de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y Magíster en Lógica y Filosofía de las Ciencias de la Universidad Central de Venezuela.

Márquez se refirió a la relación entre el ocio, el tiempo libre, y las actividades que consideramos «serias», por ejemplo, el trabajo. “Hay una presión social de tener que utilizarlo, sobre todo cuando es escaso”, y agregó que generalmente hay una culpa de «gastar el tiempo» cuando se hace algo «poco» productivo como descansar o divertirse.

¿Debería el tiempo libre ser usado para cultivarnos y crecer? ¿O debería ser un tiempo realmente libre sin un sentido? ¿Somos lo que hacemos en el tiempo libre? ¿O en nuestro tiempo libre es cuando dejamos de ser? Estas son algunas de las preguntas que Márquez dejó abiertas para reflexionar.

Por otro lado, advirtió que la vida se divide entre dos polos antagónicos: las actividades serias y el tiempo libre. La característica principal de las primeras es el compromiso. “De no realizarlas, romperíamos una cadena de acciones que involucra a los demás. El trabajo es una actividad típicamente centralizada que organiza y estructura nuestra vida adulta”, añadió Márquez.

En segundo lugar, el tiempo libre son los momentos para el entretenimiento, relajación o esparcimiento. Este es libre porque se desvincula de la red de obligaciones y compromisos que conllevan las responsabilidades.

No por nada existe el artículo 24 de la Declaración de los Derechos Humanos que especifica: “Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas”.

Otra diferencia que destacó fue entre el ocio y las aficiones y/o hobbies. El primero tiene que ver con la relajación, algo «casual», no planeado, por ejemplo: tenderse en la playa. En cambio, la afición es algo estructurado, pero que las personas lo toman como una forma de recreación, por ejemplo: la fotografía. “Algunos dicen que del tiempo libre cultivado nació la filosofía, el arte y la ciencia”, agregó.

Finalmente, en cuanto a la mala percepción que tienen algunas personas del tiempo libre, Márquez explicó que depende de la actitud. Si lo vemos como una pérdida de tiempo, siempre será negativo. Pero si se ve como un momento de recreación o relajo, se considera positivo.

Revisa la charla completa