Humanidades organizó charla sobre cambio climático

La actividad se enmarca en el ciclo “Amenazas Globales” que la unidad realiza en las sedes de Santiago y Concepción.

Del 02 al 13 de diciembre, Chile será sede de la COP25, instancia donde 196 estados se reúnen para analizar y combatir el cambio climático, un concepto muy escuchado este último tiempo.

Para comprender el fenómeno, el Instituto de Humanidades organizó la charla: Cambio climático ¿a qué nos estamos enfrentando?, de manera simultánea en sus sedes de Santiago y Concepción; dictada por María José Herrera, Magister en Políticas Medioambientales de la London School of Economics and Political Science; y Álvaro Espinoza, Doctor en Ciencias Ambientales, respectivamente.

Más allá de explicar en qué consiste, la clase estuvo orientada en comprender sus efectos en las personas y qué políticas públicas se realizan a nivel local y global. Hace unas semanas, el Ministerio de Agricultura decretó zona de emergencia agrícola a la región de Valparaíso por los índices de sequía que experimenta el país. Herrera fue enfática en argumentar que Chile tiene políticas reactivas, más allá de acciones proactivas que mitiguen el daño. “No se hace nada concreto antes de declarar zona de emergencia agrícola”, dijo.

¿Qué impactos sociales tiene el cambio climático? La sequía, además de afectar a la agricultura como tal, acarrea un problema social, pues las personas rurales viven de ella. Otras consecuencias son la seguridad alimentaria –entendida como la cantidad de nutrientes que una persona debe consumir- la malnutrición, la mala calidad del aire y con ello el aumento de enfermedades respiratorias en invierno y la poca capacidad hospitalaria para enfrentarlo; el aumento de nuevas pestes e infecciones; el incremento de “refugiados climáticos”, quienes viven en zonas que pronto desaparecerán por el aumento del nivel del mar, y con ello su migración a otros países; entre otros.

Ambos expertos coinciden en que el problema pasa por la falta de políticas públicas y una buena educación. “El proceso productivo de bolsas de papel y algodón emiten –incluso- más gases de efecto invernadero que el de las bolsas plásticas”, explicó Herrera. Según el estudio de Enviroment Agency del gobierno británico, para justificar la utilización de bolsas de papel o algodón éstas debiesen ser usadas de 3 a 131 veces respectivamente.

La dimensión educativa debe apoyar el cambio cultural.

Actualmente más personas reciclan, sin embargo, la invitación es a crear menos basura. Por ello, sumando al interés de los alumnos UDD, el Instituto de Humanidades organizará un ciclo de talleres educativos junto a Triciclo y Fundación Basura.

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