Diálogos en la península: Las razones de Corea del Norte para acercarse a EE.UU. y Corea del Sur - Guido Larson - Emol

Tras más de un año de amenazas y declaraciones beligerantes, el líder de Pyongyang, Kim Jong-un, ha decidido mantener inéditas reuniones con las máximas autoridades de Seúl y Washington. ¿Qué lo motivaría a mejorar las relaciones?

Este martes se reveló que el máximo líder de Corea del Norte, Kim Jong-un,  recibió al director de la CIA y próximo secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo.

La información sobre la cita llega como antesala al encuentro entre Kim y el Presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, el próximo 27 de abril y de la esperada e inédita reunión que sostendría con Donald Trump, presuntamente a finales de mayo. La apertura al diálogo del régimen con Seúl y Washington llega de forma inesperada.

Ello, debido a que durante 2017 el líder de Pyongyang se enfrascó en un duro intercambio de amenazas con su par estadounidense, incrementando la tensión en la comunidad internacional que vio con preocupación la escalada del conflicto entre ambos países. Sin embargo, la inusitada disposición a negociar por parte de Norcorea tendría una explicación: “Está percibiendo que tiene una oportunidad de moderar y eventualmente disminuir los niveles de tensión que existen en la península. Llevamos más de un año y medio con mucha beligerancia (…) eso es también un riesgo para Corea del Norte, cuyo objetivo central es la mantención de su dinastía en el núcleo del poder político”, consigna a Emol el analista internacional de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo (UDD), Guido Larson. Otra de las razones que esgrime el académico tiene que ver la debilitación de la economía norcoreana desde que comenzó a empeorar su relación con Occidente.

En diciembre pasado, el Consejo de Seguridad de la ONU decidió aprobar una nueva oleada de sanciones en su contra, incluyendo un recorte de un 90% de la importación de productos refinados del petróleo.

Esta fue la cuarta ronda de sanciones impuestas por la organización a Pyongyang en un año.”Corea del Norte es una economía extraordinariamente frágil que depende mucho del apoyo internacional. Puede ser que su economía está muy debilitada y en el intento de recuperar cierto grado de estándar económico, ceda en torno a este nuevo escenario”, comenta Larson. Los acercamientos entre las Coreas comenzaron hace algunos meses y se consolidaron con el desfile conjunto de sus delegaciones en los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang, Corea del Sur, en febrero pasado.

Los mismos a los que asistió la poderosa hermana del máximo líder norcoreano, Kim Yo-jong. No obstante, para el analista de la UDD,  aunque Pyongyang está accediendo a las citas con Seúl y Washington, la agenda y condiciones que podría llevar cada uno a dichos encuentros traen más interrogantes que certezas.

“Es posible que el Gobierno de Norcorea, enfrentando solamente todas estas presiones y viendo que tiene una alternativa de mejorar su posición relativa, acceda a conversaciones (…) Pero una cosa es acceder a conversaciones y otra es que tengan el resultado que busca. Ahí hay mucha incertidumbre”, enfatiza.

“La gran pregunta es qué es lo que buscan a cambio”.EE.UU. ha declarado que su objetivo es la desnuclearización de Corea del Norte.

En tanto, según el experto en materia internacional, una de las condiciones que pondría sobre la mesa Kim Jong-un sería el retiro de las tropas estadounidenses de la zona y la desnuclearización total de la península.Aunque suenan igual, ambos conceptos radicarían en una diferencia clave que entrabaría del todo cualquier tipo de solución.

Mientras la Administración de Trump busca evitar que Pyongyang mantenga su programa nuclear, Kim Jong-un está enfocado en hacer lo mismo en toda la península, es decir, incluyendo a Corea del Sur y su capacidad nuclear respaldada por EE.UU.{CITA Guido Larson, analista internacional U. del Desarrollo: “(Norcoreanos) no están dispuestos a renunciar a su programa nuclear así como así. Entienden que éste es el único disuasivo que tienen sobre el resto de la comunidad internacional”} “Esas dos cosas son difíciles de reconciliar porque, ¿está dispuesto Norcorea a renunciar  a su programa nuclear si no ocurre lo mismo desde el lado del sur bajo el amparo norteamericano? Yo creo que no, no están dispuestos a renunciar a su programa nuclear así como así.

Entienden que éste es el único disuasivo que tienen sobre el resto de la comunidad internacional occidental y de EE.UU. en particular”, explica Larson.

“Me parece que ese es parte de los problemas a los que se va a enfrentar Corea del Norte de aquí al futuro, porque Washington no va a poder aceptar”. Durante las últimas semanas, Siria se ha convertido el principal foco de conflicto que se ha llevado la atención de la gestión Trump.

Tras acusar al Presidente sirio Bashar al-Assad de haber atacado Duma con armas químicas, EE.UU., Reino Unido y Francia bombardearon distintas zonas de la capital, Damasco, en represalia. La medida tomada por los tres países tendría repercusiones también en Corea del Norte.

Según Larson, el líder de Pyognyang podría eventualmente endurecer su postura respecto a su programa nuclear en las próximas reuniones.

“Tal vez lo que está pasando por la mente de Kim Jong-un es ‘yo de qué manera puedo evitar acciones unilaterales de este tipo'”, sostiene el académico.”(Kim Jong-un) está observando que igualmente se toman decisiones unilaterales en contra de algunos países soberanos, solamente porque no cuentan con un disuasivo para evitarlo.

En este caso, Siria no tenía manera de disuadir a los EE.UU. en contra de un bombardeo.

Eso puede incluso animar la intransigencia”, añade.{CITA Guido Larson, analista internacional U. del Desarrollo: “Quizás lo que ocurrió en Siria haga que Kim Jong-un sea más intransigente respecto de su programa nuclear”}Y no sería raro, pues pese a que en esta ocasión el régimen norcoreano no cuestionó la acción de Occidente, sí lo hizo hace un año.

Cuando Trump ordenó atacar Siria por otro supuesto ataque químico, Pyongyang lo consideró “un acto de agresión intolerable” que demuestra “más de un millón de veces” la legitimidad de su programa nuclear.”Hay mucha incertidumbre sobre cómo esto modifica la psicología de Kim Jong-un, pero tiendo a pensar de que va a poner posición más dura o va a hacer más exigencias de las que hubiese hecho si no hubiera ocurrido este bombardeo”, sentencia.

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