Segunda sesión del seminario El amor y sus metáforas: ¿Qué se ama cuando se ama?

Amor y vanidad: Itinerario del Canto LXXXI de Ezra Pound.

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Miércoles 6 de septiembre, Armando Roa, Director del Instituto de Humanidades de la Universidad del Desarrollo presentó la segunda sesión del seminario “El amor y sus metáforas: ¿qué se ama cuando se ama?”, el cual pretende revisar los malos usos del término “amor”, buscando su significado en la sociedad actual e indagando su esencia. Le temática de esta clase tuvo un impacto tan favorable que se decidió, de manera excepcional, organizar una cuarta sesión del seminario con el fin de seguir analizando al amor en la poesía de Ezra Pound.

El gran poeta e ilustre profesor, Armando Roa, realizó su clase, magistral y conmovedora, “Amor y vanidad: Itinerario del Canto LXXXI de Ezra Pound”. Inició la charla exponiendo el por qué de su selección: “Yo elegí exponer una visión poética del amor hablando de una persona que admiro. ¿Por qué la elección de este poeta? ¡Porque lo amo!”

El profesor empezó entonces con una introducción a la vida de Ezra Pound, describiéndolo, a través de múltiples anécdotas y citando a grandes personalidades que conocieron al poeta, como una persona extremadamente generosa, profundamente interesada en la condición humana y dotada de una erudición fuera de lo común. Armando Roa destacó que: “Probablemente, sin la literatura de Ezra Pound, el siglo XX hubiera sido distinto. Gran parte de la poesía de hoy día viene de sus Cantos.” Seguramente es por eso que de Pound se decía: “No es un escritor, es una literatura.” Si bien es cierto que el ilustre poeta suscitó bastante admiración, se comentó también de una época difícil en la cual “Pound fue un genio censurado.” Efectivamente, tras la segunda guerra mundial, fue juzgado en Estados Unidos por traición y se prohibió leerlo. Condenado a la pena capital, en su celda, siguió escribiendo los Cantos, la obra monumental que llevó gran parte de su vida, además de traducir a Confucio. Pero el poeta, por ser la persona que pintó Armando Roa, recibió la ayuda de numerosas personalidades de la época que lo admiraban por su hermosa labor, como por ejemplo escritores que había apoyado o descubierto, tales James Joyce, Ernest Hemingway, así como Gabriela Mistral entre otros. Finalmente, fue internado 12 años, al cabo de los cuales se retiró a Italia.

Roa también se refirió a Olga Rudge, la cual fue muy heroica y clave en la liberación del poeta, así como en su vida y literatura. La prestigiosa violinista ha sido la mujer central en la vida de Pound, el amor de su vida, la musa que lo inspiraba. Le dedicó sus dos últimos Cantos, de los cuales el profesor empezó a leer fragmentos con una profundidad y una pasión tal, que pudo transmitirlo a la audiencia que se conmovió al escuchar la belleza del testimonio de amor. Armando Roa afirmó entonces que la idea era trabajar la concepción del amor según Ezra Pound, la cual tiene varias dimensiones dado que, en sus Cantos, se pueden apreciar distintas miradas. Efectivamente, al analizar partes de su obra, el profesor notó que tienen una estructura polifónica que se traduce en varias voces opuestas que finalmente se completan, se hizo entonces un paralelo con la música de Bach, del cual se inspiraba Pound. Los Cantos son una junta de todos los autores favoritos del poeta, con los cuales decide emprender un viaje hacia la luz, cuyo resplandor nos recuerda y que es entonces absolutamente central para él porque “el amor habita en la memoria”. Es más, el amor para Pound es: “Llevar la luz donde hay oscuridad.” Armando Roa explicó este pensamiento haciendo referencia a la dulcinea de Don Quijote, una mujer cualquiera a quien eleva.

La principal idea de Pound en cuanto al amor es que este se ensalza en la contemplación del bien del ser amado. El amor es también aceptación y verdad: “Yo me enfrento al otro como es, no como quisiera que sea.” Por ello, la vanidad, lo falso y las apariencias son temas claves en su poesía y sus Cantos, son un largo viaje que hace para encontrarle significado al amor, iniciándolo desde la oscuridad para llegar a la luz, donde opera el amor en estado de reminiscencia, según la ideología neoplatónica, como que si uno quisiera eternizar la belleza.

La presencia de la luz es muy potente en Ezra Pound porque en su poesía el eje principal es la imagen: “El poeta no habla, muestra.” Esto demuestra, según Armando Roa que: “El amor es una fuerza brutalmente individualizante, todo lo que amo es único”, por lo tanto se tiene que hacer visible y se tiene que cantar. Se demostró entonces que para Pound, un poema tiene que ser una ecuación de tres elementos: el pensamiento, la música y la imagen. Sin estas bases esenciales, no se puede haber un buen poema porque, de igual forma que para el amor, se tiene que mostrar y no ocultar, la voz amada se tiene que hacer resaltar en medio de las demás.

El viaje de Pound, del cual nos invitó a participar el Director del Instituto de Humidades, tiene similitudes en su configuración con el de Ulises en Homero que, para regresar al hogar familiar y volver al lado de su amada Penelope, tiene que bajar hacia el abismo, la oscuridad, antes de poder llegar a su amor, la luz. Durante la clase, se planteó entonces la pregunta de saber por qué para alcanzar el amor verdadero, se habla de la metáfora del deber bajar al infierno, como para poder merecerlo. La teoría de Armando Roa es que: “El amor es la mejor experiencia de la vida, queremos alcanzarlos pero de repente no todos somos dignos.“

Para concluir la clase, frente a la solicitud del público de indagar aún más el amor en Ezra Pound, Armando Roa ofreció continuar el próximo miércoles 13 de septiembre, lo que se aceptó unánimemente y con bastante ánimo. Se incluyó finalmente al seminario una cuarta sesión y la clase de Gabriela Gateño, “Plenitud y agonía de eros: La estética del amor en Bergman y Godard” se dará el miércoles 27 de septiembre.     

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