Cuarta sesión del seminario De las palabras al amor: las otras correspondencias amorosas:

Doris en los ojos de Mistral

“Locas mujeres: Cartas de Gabriela Mistral a Doris Dana”

El miércoles 28 de junio, se dio la cuarta y penúltima sesión del seminario “De las palabras al amor: las otras correspondencias amorosas. Versión que continúa y profundiza el seminario “Literatura e Intimidad: grandes correspondencias amorosas del Siglo XX”, organizado por el Instituto de Humanidades de la Universidad del Desarrollo en 2014.

Como bien lo dijo Armando Roa, Director del Instituto de Humanidades, presentando a la expositora: “Gabriela nos va a hablar de Gabriela.” Y así es que, Gabriela Gateño, profesora de la Universidad del Desarrollo, empezó la clase con una introducción a la vida de la poeta y pedagoga chilena, una de las principales figuras de la poesía y literatura latinoamericana, Gabriela Mistral. Describiendo una vida iniciada en una profunda miseria, llena de dificultades y dolores, Gabriela Gateño solio concluir que: “La poesía de Mistral no nace por el gusto de la escritura o de la lectura, sino por la vida, por la necesidad de expresarse.” Pero a la profesora, más que dar meramente su opinión, le importa mucho saber lo que piensa la audiencia, así que desde un principio, incentivo el público a participar, abriendo varios espacios para la reflexión a lo largo de su clase, que dieron tiempos para debates dinámicos así como interesantes. Preocupada de que todos puedan entender bien, la profesora leyó fragmentos de poesías y cartas pausadamente, con una dulce emoción y dedicación, dejando apreciar particularmente a la prosa y reflejando la ternura de la poeta en sus escrituras.

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Gabriela Gateño describió a Mistral como una mujer deseadora pero dolida, una mujer auto-castigadora, muy insegura de sí misma, la cual demuestra una imagen dura y fuerte pero quien, en el fondo, teme no ser amada, abrazada o mirada. Una Mistral que se dice fea, que no se siente bien consigo misma, lo cual no le permite amar y tampoco ser amada. Será por eso mismo tal vez, que en los versos dedicados a sus amores, más bien platónicos por lo general, se puede leer un amor y una pena de madre cuidadora, no de amante apasionada. Así es que, tomando el papel de madre, Gabriela Mistral gana legitimidad en la fragilidad del ser amado, tomando el control como una tierna madre sensible y protectora.

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Después de dicho análisis, se hizo más sencillo entender las correspondencias entre la premiada con el Nobel de Literatura en 1945 y la escritora estadounidense Doris Dana. Cartas en las cuales no se descifra un amor pasional sino la afección de una madre a su hija y de una discípula a su maestra. Gabriela Gateño ofreció una lectura de varias epístolas, en las cuales desde un inicio se percibe la devoción y la admiración de Doris Dana por la poeta quien frente a los elogios, solo puede contestar: “Yo no merezco tanto.” Pero a lo largo de los años, el tono cambió y se incorporó un lenguaje más amoroso, Gabriela Mistral llegando a suplicar ser amada por Doris Dana. Al terminar, se generó una cautivadora conversación en torno a la naturaleza de la relación de las dos mujeres.

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