UDD en Santiago realizó Seminario “Rusia 1917: La utopía de la hoz y el martillo”

Fueron dos días en que se analizó la influencia de la Revolución en el siglo XX y también en cómo repercutió la ideología en el movimiento social en Chile.

A 100 años de la Revolución Rusa, destacados académicos de diversas áreas del pensamiento participaron en el seminario “Rusia 1917: la utopía de la hoz y el martillo”, organizado por la Facultad de Economía y Negocios (FEN) junto con el Instituto de Humanidades de la Universidad del Desarrollo (UDD), en el cual debatieron acerca de este acontecimiento y los efectos que tuvo en la historia mundial. 

El primer día fue encabezado por el Vicerrector de Postgrado, Educación Continua y Extensión, y director de Investigación FEN, Cristián Larroulet, quien tuvo palabras de bienvenida y se refirió a la importancia como Universidad de contar con espacios multidisciplinarios para analizar sucesos históricos.

La jornada la abrió el doctor en historia económica y director de la Cátedra Adam Smith UDD, Mauricio Rojas, con su presentación “Asedios a la Revolución Rusa” en la cual hizo una sesión introductoria basada en su experiencia, como también en su reciente publicación “Lenin y el Totalitarismo”.

“Este fenómeno histórico marcó profundamente mi vida. Yo fui marxista-leninista, crecí con la idea de ser un revolucionario, leía a estos personajes. El resto de mi vida ha sido reflexionar, distanciarme, y terminar entendiendo la peligrosidad de ciertas ideas”, señaló en un comienzo.

“La historia de esta revolución viene de ideas creadas en el siglo XIX, por Marx y Engels, quienes fueron los creadores de la utopía, del sueño comunista que luego sería el motor de los revolucionarios. Es un hecho que no solo habla de una expansión, también de una época de totalitarismo, un acontecimiento violento, con consecuencias como el atraso económico y los intentos de crear una economía industrial mediante la fuerza, por ejemplo”, agregó Rojas.

La actividad realizada en el Edificio de Postgrado de la UDD, continuó con el panel “Utopía y Contrautopía” del pensamiento ruso del siglo XIX,  a cargo del director del Instituto de Humanidades, Armando Roa, y el profesor de la misma institución, Guido Larson, quienes analizaron las tensiones filosóficas generadas en esa época.

“La utopía estaba permanentemente presente en las discusiones intelectuales previas a la revolución. Una cosa era pensar en una sociedad abstracta, perfecta o virtuosa, y otra muy distinta era intentar llevar a cabo esa idea a la realidad misma, lo que provocó una especie de vacío entre el mundo teórico y práctico”, comentó Larson.

Por su parte, Roa citó al filósofo alemán Ernst Bloch por su tesis vinculada a la utopía y también a Heráclito que “pensaba que el ser humano es dinámico y se proyecta fuera de sí, buscando transformar la realidad. Si uno relaciona esto con Marx, hay temas que son centrales, como la teoría de la alienación; cuando el hombre siente que no puede proyectar su humanidad en aquello que quiere transformar. Por ejemplo, el obrero que trabaja en el desarrollo de un producto y finalmente siente que todo el valor que ha invertido es algo no valorado y hasta robado”.

El segundo día de seminario, se inició con la presentación del doctor en historia, Claudio Rolle, y la doctora en filología hispánica, Ana María Maza, quienes entregaron sus enfoques en cuanto al legado cultural y artístico que dejó la Revolución Rusa.

Para finalizar, se dio paso al panel “El impacto de la Revolución Rusa en el movimiento social chileno” en el que expuso el escritor y doctor en historia, Santiago Aránguiz y la licenciada en historia e investigadora, Ximena Urtubia.

“La prensa hace eco de lo que pasa en la Unión Soviética y comienza un periodo donde el género del testimonio es fundamental, porque da cuenta de experiencias y de hechos concretos. Además, es un elemento propagandístico muy utilizado que enfrenta posiciones disimiles. Por otra parte, el debate ideológico en sectores obreros gira en torno a lo que pasa en Rusia; confrontándose grupos comunistas con anarquistas”, explicó Aránguiz.

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