Versus. ¿Legalización? ¡Fiscalización!

Por Daniela Forero
IV Periodismo

Mucho se ha hablado sobre si debemos legalizar o no el consumo de marihuana en nuestro país, sobre todo luego de que el ex presidente de Uruguay José Mujica abriera el debate en Latinoamérica legalizando su consumo.

Cuando se trata del cuestionamiento de permitir o no el consumo de cannabis, ellos parecen mucho más “progresistas” que nosotros.Son conocidos como las personas que le dan más “libertades a las personas”, cuando en realidad no se están dando cuenta que le quitan posibilidades de poder elegir.

Hay datos de entidades serias que no debemos dejar pasar, como por ejemplo que la planta contiene más de 400 sustancias químicas de las cuales muchas son psicoactivas. Según el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA), la marihuana es la droga ilegal más consumida en el mundo, y Chile es el segundo país de Sudamérica con más consumidores de cannabis.

El problema está en que el consumo de marihuana abre las puertas a drogas más graves, incluso más perjudiciales para la salud, como la cocaína, pasta base, entre otras. Lo anterior es por una razón muy simple: al comprar cannabis, la persona se pone en contacto con traficantes, por lo que no se puede garantizar que la marihuana termine definitivamente con el narcotráfico.

¿La solución es que el Estado lo maneje? Imposible. El Estado no ha sido eficiente ni siquiera en educar a los niños sobre los efectos negativos que traería el consumo, sin dejar de lado la escasez de fiscalización y el control del tráfico de drogas. Su rol es preocuparse de promover leyes que vayan con el bien común y no ser promotor de una posible adicción, ni tampoco estar encargado de producir sustancias que perjudiquen a la humanidad.

Según un estudio realizado por el SENDA, en 2010, 75.981 chilenos consumieron por primera vez marihuana y en 2014 la cifra se triplicó. Aun así, el Gobierno de turno no ha tomado medidas para prevenir, educar y disminuir la venta. En 2012 un “honorable” Senador de la República, el cirujano Fulvio Rossi reconoció en público que fumaba marihuana dos veces a la semana.

Es una vergüenza que un médico titulado y actual político, sabiendo que la marihuana tiene un alto contenido de THC (sustancia soluble en grasa), que compromete a órganos como el pulmón, corazón y el cerebro, no tenga ni el menor cargo de conciencia a la hora de promover políticas públicas en pro del consumo de marihuana.

No deberíamos legalizar un daño común, sino más bien fiscalizar lo que trae retroceso a Chile.

 

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