Federico Valdés: “Es evidente que hay una pluralidad sin cortapisa en la universidad”

La institución celebra 25 años de historia y el rector no se ha encargado solo de los festejos, sino que también de comunicar la postura que debe tener la UDD en los cambios del sistema educacional del país. Aquí plantea su opinión frente a la gratuidad en la educación superior, de los prejuicios que rodean a su institución y de las proyecciones de la reforma educacional.

Federico Valdés, rector de la Universidad del Desarrollo.

Federico Valdés, rector de la Universidad del Desarrollo.

Por Sofía Errázuriz D.

En exclusiva para ACTITUDD, Federico Valdés cuenta sus observaciones respecto de la reforma educacional superior, la que considera que aún debe ser moldeada. Resolver el problema de acceso a la educación es fundamental, pero esto no debería atentar contra los distintos proyectos que cada universidad tiene por ofrecer, asegura.

Por el momento, la propuesta del Gobierno no ha logrado satisfacer a nadie. Tras el discurso del 21 de mayo donde se anunció que para el 2016 se le garantizaría gratuidad al 60% más vulnerable y que incluiría a estudiantes que asistan a CFT e IP sin fines de lucro y Ues del CRUCH, las críticas se hicieron notar, tanto por parte del movimiento estudiantil como por universidades, consejo de profesores y políticos.

¿Cuál es su postura respecto a la gratuidad en la educación superior?

Yo creo que la gratuidad no es la mejor forma de resolver el problema de acceso a la universidad de parte de los sectores de menos recursos. Mucho mejor es focalizar esa ayuda a través de becas para todo aquel que lo necesite y tenga la capacidad intelectual, porque el hecho de que el Estado se haga cargo de pagarle la educación a los hijos de las familias con más recursos, no hace ningún sentido.

¿Qué opina respecto al actual sistema educacional?

El sistema que existe hoy día no es malo, podrá ser perfectible, pero conceptualmente está bien. El Estado ayuda directamente a quienes lo necesitan y eso permite que los recursos alcancen mejor. Si se decide dedicar más recursos a esto, me parece fantástico, pero que estos estén enfocados a los alumnos de educación superior que tienen más problemas financieros y esos son los que están en los CFT y en los IP, no en los que están en universidades.

¿Cómo responde a las críticas sociales que catalogan a la UDD como una universidad que lucra?

La universidades en Chile por ley no tienen fines de lucro y en esta universidad hemos cumplido con la ley siempre. Puede haber un prejuicio frente a nosotros, pero la ley se cumple o no se cumple, y nosotros la hemos cumplido siempre.

¿A qué cree que se deben esos prejuicios?

Yo creo que a la participación de la vida pública de autoridades relevantes de la universidad, pero no corresponden a la realidad. Esta institución como tal no responde a una postura política y hemos sido muy cuidadosos de cumplir la ley.

La postura que tiene Rectoría respecto a la reforma educacional, ¿incide en como se traten estos temas en la universidad?

Para nada. Lo que nosotros queremos es que en la universidad exista la oportunidad de que los alumnos se informen y participen y estén expuestos a todas las posiciones. Es bastante notorio que los alumnos que quieren conocer las posiciones más de la izquierda han podido hacerlo por los invitados que han traído cada una de las facultades, los centros de alumnos o la dirección de asuntos estudiantiles. Es evidente que hay un pluralismo sin cortapisas en la universidad.

¿Cómo se están preparando ante los futuros cambios que se avecinan?

No tenemos mucha alternativa que seguir trabajando como si nada de esto fuese a pasar, porque si uno empieza a construir escenarios hipotéticos y a tomar decisiones en base a eso, puede terminar tomando malas decisiones.

Lo que se ha dicho hasta ahora es que las universidades van a poder optar a entrar al sistema o no. Y esa va a ser la gran decisión: si se usarán aranceles referenciales un 30% más altos de los que ya existen, la UDD no podría entrar por la simple razón de que quebraríamos a la vuelta de un semestre, así es que no podríamos siquiera considerar la alternativa.

Se supone que el ministerio va a determinar cuáles son los costos de impartir una carrera. Esto es algo que cuestiono porque cada universidad tiene distintos costos dependiendo de la calidad de sus profesores, procesos, cantidad de alumnos por salas, instalaciones o lo que se invierte en innovación. Justamente la gracia del sistema chileno es que hay distintas alternativas, diversos proyectos que permiten que los alumnos elijan lo que más les gusta. Pero se supone que una comisión de expertos va a determinar un arancel y el Ministerio le va a pagar a cada universidad de acuerdo al número de alumnos que tenga en esa carrera. Con los aranceles referenciales que existen hoy en día, no nos alcanzaría para poder hacer funcionar la universidad como corresponde. No es suficiente para ninguna universidad que podría ser considerada como una de las diez o quince mejores del país.

¿Han podido expresarle sus reparos al Ministerio?

Si bien no ha habido mucho espacio para el diálogo, en ciertas oportunidades hemos podido plantear este tema. Hemos ofrecido nuestra ayuda para indicar las cosas que debiesen salvaguardarse. Lo más importante es que las buenas instituciones no se vean en problemas, si tenemos buenas universidades que producto de una nueva política pública van a pasar a estar en problemas, habría que tratar de evitarlo para mejorar un sistema y no meterle dinamita y hacerlo de nuevo.

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