Editorial N°2

Y sí… queremos ser los protagonistas de ese sueño, pero no podemos perdernos en esa búsqueda.

En 1991 fue la última vez que se jugó la Copa América en Chile. Hoy, después de 23 años, es el evento deportivo más importante para el país, en el que no sólo vienen alrededor de 280 futbolistas, turistas de todo el mundo e importantes autoridades ligadas al fútbol, sino que también el país entero se transformará en una fiesta futbolera.

La Copa América es la instancia deportiva en la que, aparte de anhelar buenos resultados en la tabla de posiciones, se espera estar a la altura como locales. No se pueden repetir los mismos comportamientos erráticos que han sucedido en otras instancias, como pasó en el Mundial 2014. Es momento de empezar a limpiar la imagen y nada mejor que partir desde casa.

Recordemos cuando en Brasil 2014 un grupo de hinchas intentó entrar a la fuerza a los partidos donde competía Chile, derrumbando todo a su camino y sin pagar entradas. En todos los rincones del mundo se supo de este lamentable suceso, ya que en media cobertura futbolística, los medios de comunicación no perdieron la oportunidad de informar sobre estos hechos, manchando así la imagen del país.

Muchos sienten vergüenza o rabia, pero si no tomamos consciencia, el país seguirá siendo reconocido por sus escándalos. Es momento de vestirnos de rojo, gritar y alentar a nuestra selección, haciendo ruido…pero no por colarse a los partidos, sino que por ser la barra más grande en la Copa América.

Organizar un certamen implica un gasto considerable. En eventos como este, el país se juega su imagen. Sin embargo, no hay que olvidar que pese a que estamos ante una fiesta futbolera, la circunstancia política sigue siendo la misma…reformas en marcha, incertidumbre económica y críticas sociales. La Copa América es un evento para distraerse, pasarlo bien y disfrutar el fútbol como una excusa, pero el 4 de julio cuando la selección ganadora alce sus brazos triunfadores, todos los problemas volverán a aparecer, recordándonos que todo esto era sólo un sueño. Y sí… queremos ser los protagonistas de ese sueño, pero no podemos perdernos en esa búsqueda.

Grupo Editorial, ActitUDD.

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