B.B. King: muere la última leyenda del blues

La noche del jueves 14 de mayo, en Las Vegas, muere B.B. King, uno de los más destacados músicos de blues del último período.

A los 89 años y con un delicado estado de salud que lo había obligado a recibir cuidados paliativos en su casa, el llamado Rey del Blues combatía la diabetes y la hipertensión desde hace ya diez años, sin embargo estas enfermedades no habían mermado su energía y sus ganas de continuar tocando hasta el momento de su muerte. “¿Jubilarme? Yo solo me jubilaré cuando me llame el de arriba”, afirmaba en una entrevista a los 84 años el hombre que llegó a dar trescientos conciertos anuales.

Riley B. King nace en 1925 en Mississipi, al igual que la música que tanto amó. De orígenes humildes, el joven Riley comienza su carrera musical en una importante emisora de radio de Memphis, ciudad donde su talento como guitarrista e intérprete comienza a revelarse. Es en el año 1949 cuando graba su primer disco y el que lo lanzaría a la fama: “Three o’clock blues”. Desde entonces destacó como una figura de renombre entre los más destacados bluesman convirtiéndose en una poderosa influencia para artistas tan importantes como Albert King o Eric Clapton.

El legado de B.B. King va más allá de los millones de discos que vendió alrededor del mundo, de los quince premios Grammy, de los miles de conciertos o de la serie de artistas para quienes se convirtió en un mentor indiscutible. Su legado pasa por el modo en el que interpretaba el blues, con un virtuosismo innegable, pero también con una pasión y energía únicas. Con su partida se va uno de los padres fundadores del blues, se va el artista que nos hacía sentir “la voz” de Lucille, su mítica guitarra y se marca un quiebre definitivo en lo que será la historia del blues.

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