Ex alumnos UDD: Los nuevos pasos de dos jóvenes cineastas

Tras su exitosa cinta de egreso “Volantín Cortao”, Diego Ayala y Aníbal Jofré preparan su segunda película. Aquí comentan, entre otras cosas, cómo se tomaron la buena recepción del filme. “Cuando a las películas les va bien es porque el público se ve identificado”, reflexionan.

Ex alumnos UDD DestacadpPor Javier Salah M. Abril, 2015.

Diego Ayala cumplió 27 años hace pocos días. Aníbal Jofré, de 25, le dice en broma que ya no podrá ser “la joven promesa” del cine chileno. Y es que ambos directores de cine fueron escogidos, a fines del año pasado, por la revista Sábado, de El Mercurio, como dos de los cien jóvenes líderes, lista en la que también figuran personas vinculadas al arte, emprendimiento o proyectos sociales.

Ambos dirigieron la película “Volantín cortao”, largometraje con el que egresaron de la escuela de Cine en la Universidad del Desarrollo. Sobre los reconocimientos que recibieron, Ayala comenta que cuando estaban filmando la película, no pensaron en las cosas que vendrían después: “todo es un regalo. Y todo es subjetivo: este año podría ser otra persona la nueva promesa, pero lo tomamos como lo que es; algo bo- nito, bacán, siempre es bueno que te reconozcan, pero hay que recibirlo con calma”.

Actualmente, estos “líderes” y “jóvenes promesas” preparan su segunda película. Aníbal cuenta que el proyecto está aún en etapa de investigación y desarrollo, pero tienen claro que el protagonista será un

inspector de un colegio de Estación Central. “Como toda película, es de largo aliento. Esperamos que esté en las salas de cine en tres o cuatro años más”, explica.

SIN PRESIONES

Su película anterior, que se estrenó en la pantalla grande en octubre del 2014, tuvo un exitoso paso por festivales. Fue exhibida, entre otros en el Festival de Touluse en Francia, certamen enfocado en el cine latinoamericano; en el de Valdivia obtuvo dos premios del público; además compitió en la selección oficial de los encuentros en Locarno y Roma.

“Volantín cortao” cuenta la historia de dos realidades: Paulina, una asistente social que debe hacer su práctica en un centro del Sename, conoce a Manuel, joven delincuente condenado por robo. “Nace desde la observación del día a día. Pero no con el prejuicio la ‘delincuencia juvenil’ sino desde los ‘jóvenes marginados’: quiénes son, cómo es su familia, cuáles son sus gustos musicales… como cualquiera de nosotros. No queríamos grabar la pobreza como algo exótico ni vendible. Sabíamos que nos estábamos metiendo en un terreno frágil”, explica Aníbal. Diego agrega que “siempre se trató de ir al encuentro de dos mundos. De validar ese punto de vista. No queríamos decir nada determinante, solo queríamos mostrar algo”.

Una de las críticas positivas que tiene el filme, es que se evidencia que fue una película grabada sin miedo. La presión por ser la promesa no los opaca. Aunque Ayala reconoce que estaba “muerto de susto”, coincide en que grabaron con la libertad que querían: “nos quitamos la presión de hacer algo novedoso o de ser vanguardistas”. Aníbal, por su lado, cree que “más que la presión de alguien, es la propia, porque es realmente difícil hacer una pelí- cula. Cada cinta es un desafío distinto, y se plantean otras dificultades”.

 

Sobre Volantín Cortao:
“No queríamos grabar la pobreza como algo exótico ni vendible. Sabíamos que nos estábamos metiendo en un terreno frágil”, asegura Aníbal Jofré. 

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